Actúa Contra La Violencia

Actúa contra la violencia forma parte del programa de actividades organizadas por la Unidad de Igualdad de la Universidad de Burgos celebradas el 8 de marzo con motivo del Día Internacional  de la Mujer Trabajadora. El curso estuvo estructurado en cuatro sesiones a lo largo de dos semanas entre el 27 de febrero y el 7 de marzo, y culminó con la representación del teatro foro con audiencia pública.

Este proyecto surge del curso de Erasmus+ Queens of Theatre of the oppressed, una formación para educadores juveniles en técnicas teatrales como herramientas didácticas. Erasmus+ es el programa de educación de la Unión Europea con vistas a lograr una sociedad participativa y consciente. La Unidad de Igualdad de la Universidad de Burgos decidió emplear el teatro foro para tratar el tema de la violencia de género, lo cual fue posible gracias a la financiación del pacto de Estado aprobado en 2018 para fomentar actividades sociales en el marco de la lucha contra la violencia de género.

El taller fue facilitado por Jorge Ruiz Conde, experto universitario en enfoque de género por la Universidad de Burgos y formado en Alemania, Eslovenia y República Checa en la metodología de acción social “teatro de lo oprimido”. Esta manera de debatir temas sociales a través del teatro nació en Brasil en los años 60 de la mano de Augusto Boal y está compuesta por diferentes técnicas como por ejemplo el teatro invisible, el teatro imagen y el teatro foro. En esta última se representa una obra de teatro que refleja una problemática social y la audiencia o, como lo llama Boal, “los espectactores”, debaten y proponen diferentes alternativas de resolución del conflicto mediante su intervención directa en la obra teatral.

La iniciativa tuvo una gran acogida en su primera edición. Se llenó el cupo de 20 inscripciones para conformar el elenco a través de una convocatoria pública difundida por la Universidad de Burgos y a través de los canales de comunicación de AEGEE-Burgos y Diversidad Combativa. El día de la representación, el 7 de marzo, acudieron alrededor de 60 personas al salón de actos de la Facultad de Económicas. Tanto el taller como la representación tuvieron espacio en el Diario de Burgos.

El taller lo completaron 15 personas, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Burgos con interés en tomar un rol activo en la comunidad en contra de la violencia de género y en aprender nuevas metodologías para la educación social. A través de la educación no formal se formaron en las temáticas de inclusión, poder, violencia, discriminación, violencia de género y comunidad. Posteriormente, en una sesión cargada de emociones compartieron sus propias experiencias de opresión, de las cuales el grupo eligió dos para la representación final. Con un trabajo duro e intensivo se conformaron las dos obras de teatro foro de cuatro escenas y seis personajes cada una. Cabe destacar que la mayoría de participantes no tenían formación teatral e hicieron un excelente trabajo de improvisación y construcción de los personajes.

A la representación acudió un público muy heterogéneo con equilibro entre edades y géneros, gracias a lo cual el foro resultó muy enriquecedor, lleno de diferentes perspectivas. Muchas personas participaron activamente en el debate y hubo tiempo para que hasta siete de ellas subieran al escenario a probar sus propuestas para que la historia acabase mejor. Las dos obras dan voz a dos circunstancias comunes en la violencia de género. Hombres, mujeres, chicos y chicas se pusieron en la piel de las protagonistas para mejorar su situación y de esta manera todas las personas presentes pudimos conocer diferentes opciones de cómo actuar ante estas desventuradas situaciones aún demasiado presentes en nuestra vida cotidiana.

El éxito de esta acción se debe a la gran labor de esas quince maravillosas personas que pusieron la ilusión, la energía, el corazón y, a veces, las lágrimas. Y por supuesto, a “los espectadores”, cuya valentía y buena conciencia nos enseñaron que ante una injusticia, la peor opción es no actuar. Al final del debate la conclusión a la que se llegó es que las víctimas y supervivientes de la violencia de género no son las culpables, sino que los únicos responsables son los agresores y es con ellos con quien se debe trabajar en la educación formal e informal.

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